lunes, 31 de diciembre de 2012

¡Feliz 2013!




Ahora que 2012 llega a su fin, toca hacer balance del año y esperar que el 2013, que está a punto de empezar, sea generoso con nosotros. Yo, la verdad, no me puedo quejar. En estos doce meses he conocido personas maravillosas, he vivido momentos inolvidables, he recibido buenas noticias y todo esto supera a las malas situaciones por las que haya podido atravesar.
Creo que, en las circunstancias en las que estamos, lo único que se puede pedir a 2013 es salud y trabajo, sobre todo mucho trabajo, pues la cosa está bastante chunga en este sentido. Bueno, personalmente también le pido por los sobrinillos que voy a tener dentro de unos meses, para que nazcan sanos y fuertes y no den mucho la lata a sus padres, aunque esto último ya va a estar más difícil creo yo, sobre todo teniendo en cuenta que vienen dos de golpe, jajaja. La familia va a aumentar y eso, sin duda, es un motivo de alegría y satisfacción para todos, que me apetece compartir con vosotros.
Os deseo lo mejor para el 2013 y como siempre, para mis compañeros de la blogosfera, que pase lo que pase no dejéis de escribir. Y para quienes quiero y aprecio, que sigamos compartiendo muchos y muy buenos momentos juntos ¡Nos leemos! Muchísimos besos para todos.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Primer aniversario de mi blog



¡¡Hola a todos!! En primer lugar, quería desearos Feliz Navidad. Ya sé que se ha pasado Noche Buena y también el día de Navidad, pero como dicen que más vale tarde que nunca y las fiestas aún continúan, pues ya os dais por felicitados. Entre unas cosas y otras no he tenido tiempo de menterme en el blog, y por tanto, tampoco de leer a los compañeros jueveros, motivo por el cual les pido mil disculpas. Por otro lado, me gustaría compartir con vosotros mi alegría por el primer aniversario de mi blog, que cumple ya un añito. Cuando me lo hice ni siquiera sabía muy bien cómo iba esto, pero poco a poco le he ido cogiendo el tranquillo y la verdad es que no está nada mal. Además, he tenido la oportunidad de conocer a gente maravillosa y de leer sus textos y me siento muy afortunada por ello, de ahí que quiera felicitaros con una postal hecha por Neogeminis, compañera juevera, con motivo de estas fiestas. Y es que, mi familia bloguera se puede decir que está formada en su gran mayoría por persona que, a su vez, son jueveras. Así, ya de paso, os presento a este maravillos grupo a quienes no lo conozcáis. Un beso para todos los que me leeis o me habéis leído alguna vez, jueveros o no, y gracias por vuestras visitas a mi blog ya que, sin vosotros, no sería posible. =)

jueves, 20 de diciembre de 2012

Este jueves, un relato: El título de mi blog "Con una sonrisa"



Cuando decidí crear un blog, lo primero que tuve claro fue su título. Quería un nombre alegre, que derrochara optimismo y que a la vez pudiera llamar la atención de posibles lectores. Además, me apetecía que fueran palabras acorde con mi personalidad, y como quienes me conocen dicen que nunca pierdo la sonrisa y que me suelo reír bastante, me parecía un epígrafe acertado.
            Mucho se ha escrito a lo largo de la historia sobre la sonrisa, una palabra que me gusta mucho por todo lo que connota: alegría, felicidad, bienestar, complicidad y otras muchas cosas dependiendo del contexto. Ver a una persona sonreír anima, genera ternura o, porque no, es señal de guasa y cachondeo. El caso es que siempre se asocia a un estado anímico bueno, a sensaciones positivas, y eso es precisamente lo que a mi me gusta trasmitir.
            En la actualidad atravesamos tiempos difíciles. Hay muchas personas que han perdido su empleo, otras que aún no han encontrado ninguno, también están quienes lo conservan pero llevan meses sin cobrar, algunos se han quedado sin casa o no tienen suficientes recursos para subsistir y requieren de ayuda externa. Son muchas y muy diversas situaciones, pero creo que debemos mirar más allá, confiar en que las cosas mejorarán, fijarnos en lo bueno que tenemos, en la gente que nos rodea y nos quiere, en la familia, los amigos, los compañeros de uno y otro lado, la naturaleza… No sé, hay tantas cosas bellas, que seguro que a todos se os ocurre alguna.
            Yo ahora mismo estoy pensando en la sonrisa de un niño, una imagen que nos trasmite ternura y que lleva implícita la inocencia y la bondad que caracterizan a los más pequeños. Os invito a que penséis en aquello que os hace felices y alegra vuestro día a día, en esas cosas que os llevan a sonreír. Si queréis podéis comentarme alguna por aquí. ¡Ah! Y para terminar, por supuesto, deciros que nunca dejéis de sonreír, pues siempre hay algún motivo para ello.
Más curiosidades sobre los títulos de otros blogs en el del amigo Gustavo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Este jueves, un relato a cuatro manos: SE VENDE


Este jueves, San, del blog "Y nacimos casualmente", nos propone escribir un relato a cuatro manos, o lo que es lo mismo, con la estrecha colaboración de otro compañero juevero. Después de realizar el sorteo, a mi me tocó de pareja con *L*, del blog "Le Petit Mort". Ya os aviso que igual os soprende la historia, ya que no es de las que yo acostumbro a escribir, pero, igualmente, espero que os guste el resultado final de este trabajo conjunto. Bueno, pues allá va el texto...

La joven pareja se detuvo a la entrada de la casa sin dejar de mirar la puerta como con miedo a pasar a su interior. Llevaban tanto tiempo con ganas de comprar, que aún no creían que fuera suya y menos que hubieran podido pagarla del tirón y sin necesidad de pedir nada al banco, gracias a una suculenta e inesperada herencia recibida por parte de ella. Los hechos se habían sucedido tan rápidamente, que el cartel de “Se vende” todavía colgaba en una de las ventanas.
Samuel abrazó a Arantxa con fuerza, apretándola contra su pecho, tal y como a ella le gustaba, le acarició el pelo y le susurró algo al oído que la ruborizó, haciendo que sus mejillas adquirieran un ligero tono rojizo. Una vez dentro del que ya consideraban su hogar, los dos subieron las enormes escaleras de caracol cogidos de la mano y se dirigieron directamente hacia el dormitorio principal. “Espera un momento”, dijo él acercándose a la ventana para quitar el cartel. “Ya está, cariño”. Lo arrojó al otro lado de la habitación y volvió a apretar a su chica dispuesto a no dejarla escapar.
En dirección a la cama, Arantxa se fijó en la pared de  detrás del cabecero. “¿Y eso?”.  Él, restándole importancia, la animó a poner en práctica una de sus fantasías sexuales.  “¡Ah, nada! Antes de cerrar la compra con el chico de la inmobiliaria vine a ver la casa de nuevo y, como vi una grieta, pedí que la arreglaran. Átame con tus panties. Quiero que me montes como una cowgirl”. A ella se le iluminaron los ojos por un momento. Al rato, sin embargo, su rostro se tornó preocupado. “¿No será peligroso para mi salud, mi amor? Ya sabes lo de mis arritmias...”. Samuel hizo un gesto de despreocupación. "No, mujer. Anda, sube, que te llevo".
Las risas del momento dieron paso a los besos, los besos a las caricias, las caricias a los trotes, y éstos a los galopes. Las bolas doradas que decoraban el cabecero de forja de la cama golpeaban la pared una y otra vez a un ritmo salvaje. En uno de esos desaforados movimientos el húmedo tabique comenzó a resquebrajarse dejando al descubierto lo que parecía una mano amoratada. Arantxa, que era la que era quien -por su posición- podía verlo, comenzó a gritar y a hiperventilar hasta que, finalmente, entró en parada respiratoria. Samuel se liberó como pudo de su amazona y salió corriendo hacia la cómoda en donde había dejado su chaqueta con el teléfono. "Inmobiliaria Paredes, ¿en qué puedo ayudarle?". "Paco, cariño, muy buena idea la de poner ahí el cadáver de tu tío. Mientras va muriendo, cogeré la escalera y colgaré el tapiz de los ganchos del techo, recogeré los restos de yeso del suelo y limpiaré el polvillo del cabecero. Cuando esté seguro, llamaré a emergencias para que traigan una ambulancia y explicaré lo de su marcapasos. Pronto podremos colgar de nuevo el cartel en la ventana. Pero, la próxima vez, lo haces tú, ¡que no veas qué rollo tener que aguantar a esta petarda tanto tiempo!".


Más historias escritas bajo la inspiración del cartel de SE VENDE en el blog de San.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Los lunes, una propuesta: Imaginar


Natalia nos porpone para comenzar esta semana con alegría y optimismo IMAGINAR. Yo he querido sumarme a su convocatoria con esta fotografía que me encanta y que me hace imaginar cómo sería el mundo si los humanos nos comportaramos como estos animales de la imagen, tratando por igual al diferente, al distinto, al que poco tiene que ver con nosotros pero que, sin embargo, puede necesitar nuestra ayuda en un momento dado y entonces, ahh, ¿estamos dispuestos a dársela? Aquí dejo la foto y la reflexión. ¡Feliz semana a todos!

jueves, 29 de noviembre de 2012

Este jueves, un relato: "A la luz de una vela"



La película se encontraba en el momento más interesante, justo cuando el asesino se acerca a la protagonista portando un cuchillo en la mano. La noche acompañaba a la escena. El viento soplaba con fuerza y la lluvia golpeaba los cristales generando un ruido que le resultaba desagradable, lo que la llevó a subir el volumen del televisor. Tumbada en el sofá, rodeada por una enorme manta de lana y con un cuenco de palomitas en las manos, disfrutaba de su particular sesión cinematográfica.
            De repente, oyó una especie de chispazo y se fue la luz. Al principio pensó que volvería en seguida y apenas le dio importancia, en unos minutos seguiría viendo la peli como si nada hubiera pasado. Sin embargo, la oscuridad y el incesante ruido de la tormenta empezaron a ponerla nerviosa.
            Recordó aquellas noches en la casa del pueblo, cuando cada vez que el viento soplaba un poco más fuerte de lo normal se quedaban sin suministro eléctrico durante horas. Entonces, encendían una vela que ponían en medio de la mesa para alumbrarse y se entretenían contando chistes e historias de miedo.
Sintió añoranza, melancolía mezclada con angustia e incertidumbre que crecían conforme avanzaban las agujas del reloj. La situación era incómoda, llevaba pocas semanas en el piso, no tenía velas y por supuesto ni hablar de una linterna o algo parecido. Por eso, decidió quedarse donde estaba e intentar dormir, aunque dudaba que pudiera hacerlo. No dejaba de revolverse de un lado para otro y cada vez que lo hacía notaba como se escurría la manta. Definitivamente estaba desesperada, o volvía la luz o acabaría perdiendo la paciencia por completo.
            Lo que si perdió fue la noción del tiempo. El volumen del televisor y la luz de la lámpara la despertaron. Un momento. ¿Se había quedado dormida? ¿Cuánto tiempo había pasado desde que oyó el chispazo? Miró el reloj, no entendía nada pero aún tenía la oportunidad de ver el final de la película.
Más historias a la luz de una vela en el blog de Encari

martes, 27 de noviembre de 2012

Le faltaba un ladrillo



Se detuvo y miró a su alrededor. ¡Las cosas habían cambiado tanto en los últimos años! El paisaje de la ciudad continuaba repleto de grandes edificios y los coches no dejaban de transitar por las carreteras formando grandes atascos en las consideradas horas punta. A pesar de ello, había una cosa que echaba en falta, algo con lo que se entretenía en aquellas interminables mañanas de jubilado y que, de un tiempo a esta parte, había terminado por desaparecer. No, no era el café con los amigos en el bar, ni la lectura sosegada del periódico, ni siquiera el ruido de los niños de la pareja que hasta hace poco habían sido sus vecinos. Llevaba meses pateándose distintos barrios en busca de su objetivo, pero nada, ni rastro, lo más parecido que encontró fueron algunos edificios a medio hacer, en las afueras, que no tenían pinta de ser terminados a corto plazo. Lo que añoraba, y nunca pensó que llegara a hacerlo, era contemplar obras, mientras más grandes y faraónicas, mejor. ¡Pues vaya con la crisis del ladrillo! Pensó. Y ahora ¿en qué me entretengo yo?